Encontrarnos con la Madre Tierra en comunidad.

El último viernes de agosto volvimos a encontrarnos en comunidad para hacer nuestra celebración ritual, de ofrecimiento de nuestras energías, de agradecimiento por la gran diversidad de frutos que, a pesar de todo, la madre tierra nos regala.  Nos encontramos para encontrar una vuelta distinta que no sea el individualismo. Para no dejarnos solas, solos. Nos encontramos a pesar de las vulneraciones, de las contradicciones, las de afuera y las de adentro. Nos encontramos para seguir recuperando lo que la historia de este territorio canta desde tiempos ancestrales. Nos encontramos para cuidar, para cuidarnos. 
Fotos de la celebración ritual a la Pachamama

¡Ay, banderita de whipala, muévete sin cesar!
En el 50 aniversario tus colores han de brillar.

Las líneas son de la copla creada por Fanny, la mamá de Andrea Checa que hace años nos anima a conectarnos como comunidad y con la naturaleza de la que también somos. Siempre en un viernes cuando agosto va terminando, nos juntamos para ofrendar, para compartir, para pedir y para agradecer a la Madre Tierra que nos da sustento. Nos juntamos en la granja, alrededor del fuego, construyendo comunidad, recuperando identidades, valorando nuestras diversidades y recreando esperanzas.


Son tiempos difíciles, tiempos marcados por el fuego del mercado consumiendo miles de especies del amazonas, tiempos de indiferencias ante la desigualdad, el hambre y la intemperie.  Son tiempos de confusiones, de basurales en nuestros barrios, de casas que se hunden en los pozos ciegos del retiro del estado, de barrios fumigados y de inseguridad alimentaria. 
Son tiempos violentos, de ejercicios de poder violentos.  De ajuste a los más pobres, y de retiro del Estado de sus responsabilidades más básicas.  En estos tiempos nos juntamos como tantos otros y otras se juntan, para reconstruir la esperanza, gestando proyectos colectivos y clarificando quiénes somos y a qué pertenecemos.
Leer más:  Comienza el mes de la pachamama (2016)
Ya a principios de mes, desde el Centro de Día se había hecho un ritual más íntimo, con expresiones del grupo que anticiparon las compartidas en esta cada vez más masiva celebración.  Y también el primer día de agosto, en las salas de profesores aparecía otro clásico: la grapa con ruda y esa oportunidad para desearnos un futuro más dulce y acompañado. 
Hace más de diez años, que el ritual de la pachamama volvió a nuestra cultura institucional, instalándose en nuestras prácticas educativas y comunitarias. Y volvió de la mano de profes atentos y atentas a nuestro barrio de migrantes y raíces profundas. Y volvió también de la mano de madres y padres que crecieron con saberes familiares ancestrales y que de a poco fueron compartiéndolas en nuestro espacio.

Compartimos el álbum de fotos de la celebración a la pachamama



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