Educar es una alegría, una lucha y un acto de libertad. ¡Feliz día!

Educar debe ser una alegría. La constatación de que la esperanza no es un concepto devaluado. En el acto de educar se encuentran mucho más que un maestro y sus alumnos, se encuentran posibilidades de construir y transformar realidades.

"El maestro, es necesariamente, militante político. Su tarea no se agota en la enseñanza de las matemáticas o la geografía. Su tarea exige un compromiso y una actitud en contra de las injusticias sociales. Luchar contra el mundo que los más capaces organizan a su conveniencia y donde los menos capaces apenas sobreviven. Donde las injustas estructuras de una sociedad perversa empujan a los "expulsados de la vida”. El maestro/a debe caminar con una legítima rabia, con una justa ira, con una indignación necesaria, buscando transformaciones sociales."
Paulo Freire. "Cartas a quien pretende enseñar".

La intolerancia es antipedagógica. Menospreciar conocimientos es hacerlos inaccesibles, ocultarlos, privarlos del derecho a existir, es menospreciar el esfuerzo de otros y otras por crearlos. Y privarnos el derecho de enriquecer nuestras perspectivas con la diversidad de miradas y experiencias. En todo caso, la educación tiene la oportunidad de recuperar saberes, de incorporar relatos sociales, historias y enfoques diversos. No imponiendo verdades absolutas, sino alimentando espíritus críticos y abiertos. Tanto vale una fórmula aritmética exacta como un saber ancestral para la elaboración de un tejido: ambos son necesarios para la vida en comunidad y pertenecen al mismo orden del conocimiento humano.


«Luchar contra el mundo que los más capaces organizan a su conveniencia y donde los menos capaces apenas sobreviven.»

También la educación es el espacio donde la participación es viable, posible, deseable. La participación es un derecho generador de derechos. Pensamos la educación como un acto de libertad. Y por eso es un acto de felicidad; para vivir bien. Porque la esperanza es una realidad, está vigente. En otros años decíamos y reiteramos ahora que "en el acto de educar se encuentran mucho más que un maestro y sus alumnos, se encuentran posibilidades de construir y transformar realidades."




Ayer estuvimos de juegos y de brindis. De abrazos y deseos que pretenden un futuro más amoroso para las escuelas, para las aulas. Ayer estuvimos compartiendo, festejando y poniendo el cuerpo, como cada día. Ayer estuvimos riendo y jugando, porque así se construye la verdadera alegría, aquella que no deja a nadie afuera.





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